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    Fracturas por estrés: ¿Qué son? ¿Por qué suceden?

    Las fracturas por estrés, también conocidas como fracturas por fatiga, son lesiones óseas que ocurren como resultado de la acumulación de microtraumas repetidos en un hueso. Estas fracturas suelen ser el resultado de actividades físicas intensas o de alto impacto, como correr, saltar o participar en deportes de contacto.

    Estas fracturas pueden aparecer en distintas localizaciones, siendo la localización mas frecuente la fractura por estres de los huesos del pie.

    Dentro de estos huesos, las zonas de más asiduidad en presencia de fracturas por estrés serían el cuello del segundo y tercer metatarso, ya que es la zona que más carga recibe dentro del pie. Aunque estas son las localizaciones más frecuentes se dan en muchas otras localizaciones, dependiente de la actividad que la origine.

    Las fracturas por estrés se producen cuando la carga repetida aplicada al hueso excede su capacidad de reparación. Esto puede llevar a la aparición de pequeñas grietas en el hueso, que con el tiempo pueden progresar y convertirse en una fractura completa si no se les da tiempo adecuado para sanar..

    Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de fracturas por estrés incluyen:

    1. Aumento repentino en la intensidad o duración de la actividad física.
    2. Realizar actividades físicas de alto impacto sin un acondicionamiento adecuado.
    3. Deficiencia de calcio o vitamina D.
    4. Cambios en la superficie de entrenamiento, como correr en superficies duras o irregulares.
    5. Problemas biomecánicos, como una mala alineación del pie o una marcha inadecuada.
    6. Historial previo de fracturas por estrés.

    Incidencia

    En las últimas décadas las fracturas por estrés tienen un puesto mas relevante dentro de la lesiones del aparato osteomuscular. Esto es, ha aumentado su incidencia debido a que la practica de actividad física esta mas extendida en la población actual, y que la media de edad poblacional también es mas alta que hace unas décadas.

    Síntomas

    Los síntomas más comunes de las fracturas por estrés incluyen dolor localizado, sensibilidad a la presión, inflamación y, en algunos casos, dolor con la actividad física que mejora con el descanso. Es importante buscar atención médica si se sospecha una fractura por estrés, ya que puede requerir un diagnóstico adecuado a través de pruebas de imagen, como radiografías o resonancia magnética.

    Tratamiento de Fisioterapia en las secuelas de las fracturas por estrés

    La fisioterapia puede desempeñar un papel importante en el tratamiento y rehabilitación de las fracturas por estrés. Aunque el descanso y la inmovilización inicial son fundamentales para permitir la curación ósea, una vez que se haya dado el tiempo adecuado de reposo, la fisioterapia puede ayudar a acelerar la recuperación y a prevenir complicaciones a largo plazo.

    Aquí hay algunos aspectos en los que la fisioterapia puede ser beneficiosa en las fracturas por estrés:

    1. Reducción de la inflamación: La fisioterapia puede utilizar técnicas como la terapia manual, la aplicación de frío o el uso de modalidades físicas para reducir la inflamación y el dolor asociados a la fractura.
    2. Fortalecimiento muscular: Durante el período de inmovilización, los músculos circundantes pueden debilitarse. El fisioterapeuta puede desarrollar un programa de ejercicios de fortalecimiento específicos para los músculos afectados, ayudando a restablecer la fuerza y la función muscular.
    3. Movilidad y flexibilidad: Una vez que se ha permitido la curación adecuada, la fisioterapia puede enfocarse en restaurar la movilidad y la flexibilidad de las articulaciones cercanas a la fractura. Esto puede incluir ejercicios de rango de movimiento y estiramientos supervisados.
    4. Reeducación del movimiento: En algunos casos, las fracturas por estrés pueden estar relacionadas con problemas biomecánicos o desequilibrios musculares. El fisioterapeuta puede trabajar en corregir estos problemas y enseñar técnicas de movimiento adecuadas para prevenir futuras lesiones.
    5. Rehabilitación deportiva: Si la fractura por estrés ocurrió debido a una actividad deportiva, el fisioterapeuta puede ayudar en la rehabilitación deportiva, incluyendo el retorno gradual a la actividad física y la prevención de recurrencias.

    Es importante tener en cuenta que el enfoque de la fisioterapia para las fracturas por estrés variará dependiendo de la ubicación y gravedad de la fractura, así como de las necesidades individuales del paciente. Por lo tanto, es fundamental trabajar en estrecha colaboración con un fisioterapeuta especializado que pueda evaluar tu situación y diseñar un plan de tratamiento personalizado.

    Recuerda que la rehabilitación de una fractura por estrés requiere paciencia y adherencia a las recomendaciones del profesional de la salud. Es importante seguir el programa de fisioterapia de manera constante y comunicar cualquier cambio o inquietud durante el proceso de recuperación.

    Mercedes Romero Martín, fisioterapeuta colegiado Nº 18-10210

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