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¿Estamos preparados para la práctica deportiva de alta intensidad? El test de Ruffier.

Que la práctica de actividades deportivas tiene numerosos beneficios sobre nuestra salud es algo que sabemos, pero lo cierto es que no todos asimilamos igual la misma carga física. El auge del entrenamiento de alta intensidad ha supuesto un aumento del número de personas activas, y por lo tanto, con mayor calidad de vida. Pero lo cierto es que estas dosis de actividad no son aptas para todo el público que quiere abandonar el sedentarismo; la correcta asimilación de la carga física dependerá de factores como la genética, el nivel de entrenamiento o la alimentación. Uno de esos factores es la capacidad de recuperación cardiaca, la cual podemos conocer con un rápido y sencillo test.

El test de Ruffier es una prueba que nos permite obtener información estimada sobre nuestra capacidad vascular. Para obtener el coeficiente que buscamos, hay una serie de pasos que debemos seguir:

  1. Contar las pulsaciones en reposo (P1)
  2. Realizar 30 sentadillas con la técnica adecuada en 45 segundos a un ritmo constante. Al finalizar el ejercicio, se volverán a contar las pulsaciones (P2).
  3. Contar las pulsaciones 1 minuto después de haber acabado el ejercicio (P3).
  4. Aplicar la fórmula:

Con esta valoración, dispondremos de datos objetivos que servirán de apoyo en el punto de partida de nuestro camino hacia una vida activa, sana y segura.


Andrés Campoy.
Entrenador y Readaptador Físico.

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