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PROBLEMAS DE LA REGIÓN SACROLÍACA

La articulación sacrolíaca (ASI) es una articulación que se halla entre el hueso sacro y la porción ilíaca del hueso coxal de la pelvis, firmemente reforzada por varios ligamentos. Es una articulación fuerte que se encarga de soportar el peso de la mitad superior del cuerpo humano, transmitiéndolo a los miembros inferiores.

ASI (vista anterior) ASI (vista posterior)

La ASI, al ser una articulación que puede producir dolor local y dolor referido, ha tenido periodos con partidarios y otros con detractores. Hubo un tiempo en que todo dolor bajo de espalda se consideraba que tenía su origen en la ASI. Cambió la corriente de opinión, y entonces se opinaba que esta articulación tenía poco movimiento y que difícilmente podía ser la causa del origen del dolor. En realidad, cuesta decirlo, en un mundo donde todo tiene que tener un porqué pero lo cierto es que se desconoce la verdadera incidencia del dolor y de las enfermedades sacrolíacas.


La razón fundamental de confusión se debe al hecho de que muchas de las pruebas de exploración física para valorar la ASI movilizan en realidad otras muchas articulaciones a la vez.

Esta articulación tiene características muy particulares:

  • Posee una inervación variada y extensa desde L2 hasta S4, lo que puede justificar la falta de uniformidad y la variabilidad de los patrones del dolor de la articulación sacrolilíaca.
  • Posee una pequeña cantidad de movimientos, que son difíciles de medir, lo que hace que la exploración no la pueda distinguir de otras estructuras y que, por tanto, el diagnóstico diferencial nos lleve a una conclusión equivocada.
  • La exploración manual de los signos clínicos es complicada ya que algunas partes de esta articulación son inaccesibles.

El fisioterapeuta debe esforzarse en establecer una serie de hallazgos relevantes que sienten las bases de un caso que implique a la articulación sacroilíaca. Con mucha frecuencia lo que acaba de determinar el diagnóstico es la valoración retrospectiva, e incluso llegados a este punto nunca estaremos del todo seguros de si nuestra intervención ha afectado a la ASI exclusivamente, o si la mejoría se debe a que participaban otras estructuras en el origen del dolor.

Realmente, según varios autores, la articulación sacroilíaca no es el origen más frecuente de dolor mecánico, incluso cuando el dolor se localiza en esta zona. La mayoría de los pacientes con dolor en el área sacroilíaca no tienen patología sacroilíaca. El dolor es normalmente referido de la columna lumbosacra.


Por este motivo, es esencial explorar esa zona y declararla “limpia” antes de afirmar que el dolor proviene de la articulación sacroilíaca. En algunos casos se debe de explorar la sínfisis del pubis como parte de la exploración de la región pélvica y también debemos de ser conscientes de que una neurodinámica alterada puede contribuir a la patología de esta región.

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